¿Por qué no consigo cambiar?

Por qué no consigo cambiar

¿Qué es el cambio? 

Cuando hablamos de cambio en psicología nos referimos a la transformación o modificación de pensamientos, emociones, comportamientos o actitudes que una persona puede llevar a cabo. El cambio es un proceso que ocurre durante grandes periodos  de tiempo que puede llegar a ser imperceptible para la persona que los realiza.  

Las personas pueden estar cambiando incluso cuando parece que están paradas. Los cambios no tienen que ser siempre acciones que todos puedan observar y que produzca  grandes resultados. El cambio comienza con pequeños pasos, que poco a poco aproximan  a la persona a los objetivos que pretende lograr. Más adelante veremos más detenidamente  cuales son esos pasos. 

Existen diferentes tipos de cambios

  • Cambios cognitivos: Hacen referencia a las transformaciones de los procesos  mentales como la interpretación y procesamientos de la información. Abarca modificaciones en las creencias, pensamientos y percepciones de una persona. 
  • Cambios emocionales: Se refiere a las modificaciones en la forma en que una  persona experimenta y regula sus emociones. Las emociones están estrechamente  relacionadas con nuestro bienestar general, por esto es fundamental explorar si  necesitamos un cambio en la forma en la que nos relacionamos con ellas. 
  • Cambios conductuales: Abarca las modificaciones de las conductas de una  persona, bien aquellas que son automáticas o conscientes. 
  • Cambios relacionales: Este tipo de cambios afectan a las relaciones  interpersonales y la forma en la que las personas se comunican y relacionan con  los demás. Abarca aspectos como la asertividad, la imposición de límites y el  reconocimiento de necesidades. 
  • Cambios en la identidad y el autoconcepto: Son cambios relacionados con cómo  las personas se ven a sí mismas, la valoración de sus roles y las creencias sobre si  mismos y el mundo que los rodea. 

Cuando queremos lograr un cambio en nuestras vidas, es fundamental pararnos a pesar  que tipos de cambios debo llevar a cabo para conseguirlo. 

Miedo al cambio

¿Por qué no cambia la gente? 

Podemos encontrar cuatro motivos por los que la gente no logra cambiar aquellos  aspectos de su vida que les generan malestar: 

1. Porque no puede cambiar:  

Hay aspectos de nosotros mismos o nuestro entorno que no podemos cambiar por mucho esfuerzo que hagamos. No podemos cambiar intencionalmente aquellas  condiciones propias que ya están fijadas y determinadas por fuerzas ajenas a nuestro  control. Como por ejemplo la familia de origen, aspectos genéticos o la ubicación 

temporal en la historia. Es fundamental identificar que queremos cambiar y si tenemos  cierto control sobre esos aspectos de nuestra vida. 

2. Porque no quiere cambiar: 

El elemento fundamental para que el cambio tenga lugar es creer que es posible,  sentirse motivado para intentarlo. Sin embargo, podemos encontrarnos situaciones en  las que, aunque creamos que el cambio es posible, no queramos cambiar. Esto suele  suceder cuando percibimos que los beneficios del cambio igualan a sus costes. Es  menos probable que queramos cambiar aspectos que nos producen beneficios  inmediatos, como el placer o la reducción del estrés, a cambio de reducir riesgos a  largo plazo, como la enfermedad o la muerte. 

Además, es esencial que la intención de cambiar venga de la propia persona y no sienta  que está siendo obligada por su entorno. Todos queremos llevar el control de nuestras  vidas. Cuando sentimos que quieren quitarnos esa posibilidad nos sentimos atacados  y nos defendemos. Esto mismo ocurre en terapia, cuando alguien acude a terapia  obligado por su familia o pareja se resiste al cambio. Se resiste a esa sensación de  pérdida de control, a pesar de que probablemente sea quienes más necesite ayuda. 

3. Porque no sabe cómo cambiar: 

Podemos querer cambiar, pero no saber cómo hacerlo. En estas situaciones el  problema no es la falta de motivación o intención de cambiar, si no el método. Puede  que no estés realizando las acciones correctas para lograr un cambio o que las  acciones, a pesar de ser las correctas, no las estas ejecutando de la forma adecuada.  

4. Porque no sabe qué cambiar: 

Podemos percibir que hay aspectos de nuestra vida con los que no estamos conformes  y nos gustaría cambiarlos. Pero no sabemos por dónde empezar, no sabemos porque estamos tristes o porque las cosas que antes nos gustaban ya no lo hacen. No  entendemos porque discutimos con mayor frecuencia con nuestra pareja o porque ya  no somos capaces de concentrarnos en el trabajo. En estas situaciones nos sentimos  impotentes y frustrados, algo no anda bien, pero por más que queramos no sabemos  cómo cambiarlo. 

Muchas veces estos problemas tienen su origen y causa en aspectos difíciles de  percibir por nosotros mismo. En estos casos, el apoyo psicológico puede ser muy  beneficioso. Los psicólogos están formados para detectar las posibles relaciones  causales entre conductas, pensamientos y emociones, y como poder cambiarlas o  aprender a vivir con ellas sin que generen tanto malestar. 

¿Cómo sucede el cambio? 

Para comprender mejor cómo las personas cambian, en el ámbito de la psicológica, surgió  el modelo transteórico del cambio de Prochaska y Diclemente. Este modelo describe el  proceso de cambio como un ciclo en el que las personas pasan por las siguientes etapas: 

1. Precontemplación: 

En esta etapa inicial la persona no tiene intención de cambiar su comportamiento en el  futuro previsible. Puede no ser consciente de que sus comportamientos son un 

problema debido a una falta de conocimiento o consciencia de este. En esta etapa, también encontramos a personas desmoralizadas que han intentado cambiar en varias  ocasiones y han fracasado. O, por el contrario, a personas que no quieren cambiar  porque los pros de sus conductas pesan más que los contras. 

Cuando una persona se encuentra en esta etapa solo acude a terapia si es presionado  u obligado por otras personas. Este grupo probablemente sean quienes más necesitan  apoyo terapéutico, pero presentan una tasa de abandono de hasta el 93%. No podemos  cambiar aquello de lo que no somos conscientes o no queremos cambiar. 

2. Contemplación: 

En esta etapa las personas reconocen que tienen un problema y creen que pueden  lograr cambiar en un futuro previsible, generalmente en 6 meses. Sin embargo, es una  etapa de mera contemplación. Son conscientes de las ventajas que supondría el  cambio, pero también de los costos y desafíos. Muchas personas no pasan de esta  etapa y terminan volviendo a la anterior. 

3. Preparación: 

Las personas que se encuentran en esta etapa tienen mayor confianza en sí mismas,  se sienten más preparadas para la acción. Los beneficios del cambio pesan más que  las desventajas. Tienen un plan concreto de cómo realizar el cambio y pueden haber  realizado pequeños intentos preliminares para modificas su comportamiento. Son  conscientes de que hay un problema, quieren cambiarlo y creen que pueden lograrlo. 

En esta etapa el apoyo psicológico puede ser muy beneficioso. En sesión, de forma  conjunta, se elaborará un plan de cambio compuesto por objetivos alcanzables. Se  desmigan los grandes cambios en trozos más pequeños, más fáciles de lograr y que te  acerquen a tus objetivos de forma segura y certera. 

4. Acción: 

En esta etapa, la persona comienza a moverse y modifica abiertamente su conducta  implementando nuevas estrategias para lograr el cambio. Este estadio tiene una  duración variable donde el elemento fundamental es el esfuerzo sostenido. Algunas  personas pueden necesitar hasta 6 meses antes de evitar el riesgo a recaídas. 

La constancia es uno de los aspectos más importantes y a la vez complejos. Como dijo  Charles Dickens, “el ser humano es un animal de costumbres”. Nos sentimos más  cómodos realizando comportamientos que forman parte de nuestra rutina y nos  resistimos ante cualquier cambio. Tendemos a justificar cuando recaemos en viejas  costumbres, podemos llegar a dudar de si es realmente necesario cambiar o nos desmoralizamos y sentimos que no hemos avanzado. Estas dudas son completamente  normales y ante ellas el apoyo psicológico puede ser tu gran aliado. Gracias a la terapia  serás capaz identificar los beneficios de los pequeños cambios que estas realizando y  te ayudara a mantener la motivación ante los fracasos. 

5. Mantenimiento: 

En esta última etapa, se pretende mantener el comportamiento modificado a largo  plazo. En ocasiones las personas pueden experimentar recaídas, pero no significa que  hayan fracasado. En realidad, las recaídas pueden suceder en cualquier etapa y son un 

elemento natural del proceso de cambio. Cuando suceden la clave es aprender de ellas  y continuar intentándolo. En terapia se ofrecen estrategias para evitar las recaídas y, en  caso de tener lugar, herramientas y habilidades para gestionarlas. 

No debemos entender este modelo del cambio como un conjunto estático de estados, si  no un proceso cíclico, no necesariamente lineal y compuesto por etapas interconectadas.  Las personas pueden pasar de una etapa a otra, retroceder o avanzar. En función de la  etapa de cambio en la que te encuentres, el abordaje terapéutico será diferente y se  ajustará a tus necesidades acompañándote hasta que logres el cambio que deseas. 

 

Bibliografía 

García-Allen, J. (2015, octubre 3). El Modelo Transteórico del Cambio de Prochaska y  Diclemente. Portal Psicología y Mente. Disponible en:  https://psicologiaymente.com/psicologia/modelo-transteorico-cambio-prochaska-diclemente

Plachta, G. (2013). Pnl. Mapas Para el Cambio: Como Vivir Alineados con Nuestro Propio  Potencial (1 ed.). Buenos Aires: Alhue.

Prochaska, J.M. y Prochaska, J.O. (2001). ¿Porqué no se mueven los continentes? ¿Porqué  no cambian las personas?. Revista de psicoterapia, 12 (46-47), 17-36.  https://doi.org/10.33898/rdp.v12i46/47.543