¿Por qué me siento tan agotado y desmotivado en el trabajo?

¿Qué es el Burnout?

Las demandas continuadas o las altas expectativas en el trabajo que sobrepasan nuestras capacidades pueden provocar la aparición de agotamiento físico y mental, junto con pérdida de motivación. Estos síntomas pueden ser puntuales o durante cortos periodos de tiempo, en esos casos estaríamos hablando de estrés laboral. Pero cuando se prolongan en el tiempo puede surgir el fenómeno conocido como Burnout o síndrome de desgaste profesional.

El Burnout representa una asociación de agotamiento emocional, despersonalización (o cinismo), y sensación de ineficacia y falta de logros. En varios estudios internacionales, se estima que entre el 20% y 40% de los trabajadores pueden experimentar síntomas de Burnout en algún momento de su carrera profesional, dependiendo del sector, la región y el tipo de trabajo. Las profesiones con mayor prevalencia son aquellas orientadas a ayudar a terceros, como los servicios humanos, la educación y la atención sanitaria, principalmente en sus primeros años de carrera profesional.

Aunque suele haber mayor prevalencia en mujeres, tanto hombres como mujeres pueden padecer Burnout. Pero los factores subyacentes, la manifestación de los síntomas y respuestas a la intervención suelen variar en función de las expectativas sociales, las responsabilidades laborales y familiares, y las normativas culturales.

¿Cuáles son las causas y factores de riesgo del Burnout?

Existen gran variedad de causas asociadas al Burnout, pero las más estudiadas en cuanto a las características del puesto y ambiente de trabajo son los siguientes:

  • Turnos laborales y horario de trabajo: Existe mayor vulnerabilidad en personas con turnos nocturnos, debido a las alteraciones de los ritmos cardiacos, del ciclo sueño-vigilia, de los patrones de temperatura corporal y del ritmo de excreción de adrenalina.
  • La seguridad y estabilidad en el puesto: Hay mayor vulnerabilidad en personas jóvenes, mujeres o de más de 45 años.
  • La antigüedad profesional: Se ha observado mayor riesgo de padecer Burnout durante los dos primeros años de carrera profesional y las personas con más de 10 años de experiencia.
  • Escaso o excesivo progreso: Un cambio imprevisto o no deseado en el funcionamiento del puesto laboral son fuente de estrés y tensión. El grado en que un cambio resulta estresante depende de su magnitud, del momento en que se presenta y del nivel de incongruencia con respecto a las expectativas personales.
  • Incorporación de nuevas tecnologías: La introducción de nuevas tecnologías en una empresa suele conllevar transformaciones en las tareas y puestos de trabajo, que incluyen cambios en los sistemas de trabajo, en la supervisión y en las estructuras y formas organizativas.
  • Estructura de la organización: Cuanto más centralizada sea la toma de decisiones, mayor nivel jerárquico de un trabajador y mayores sean los requisitos de formación, mayor será la posibilidad de que se presente el síndrome de Burnout.
  • Grado de control: Cuanto menor sea el grado de control del trabajador sobre las actividades que realiza, mayor será su vulnerabilidad ante el Burnout.
  • Ambiente laboral: Las relaciones entre trabajadores puede ser un factor protector ante el Burnout, pero también de riesgo. Cuando las relaciones en una empresa se basan en la desconfianza, falta de apoyo, poca cooperación y alta competitividad, se producen elevados niveles de tensión entre los miembros de un grupo u organización.

 

Además, se ha observado que las personas con un fuerte deseo de destacar, alto grado de autoexigencia, baja tolerancia al fracaso, alta necesidad de control, gran implicación en el trabajo, dificultad para conocer y expresar sus emociones, y dificultades para trabajar en grupo, presentan mayor riesgo de desarrollar Burnout en algún momento de su vida profesional.

Debemos tener en cuenta que todas estas variables mencionadas van a acentuarse si:

  • La persona no tiene una preparación adecuada para enfrentar las expectativas y demandas exigidas en su puesto laboral.
  • Si tiene dificultades para pedir ayuda a los compañeros o trabajar en equipo.
  • No comparte las ideas, metas o valores de la empresa.
  • Experimenta sentimientos de miedo o culpa cuando no ha cumplido algo que debería haber hecho.
  • No es capaz de compartir sus preocupaciones o miedos sobre su vida laboral con su pareja, familia o amigos.
  • No descansa lo suficiente cuando está cansado.
  • Esta en un trabajo en el que no desea estar, pero no puede cambiarlo.
  • Tiene problemas familiares, económicos, de salud etc.

 

¿Cuáles son los síntomas a corto y largo plazo del Burnout?

A lo largo de la carrera profesional es normal que haya temporadas donde las exigencias y expectativas puestas en nosotros nos sobrepasen, haciendo que nos sintamos estresados y agotados. Normalmente este estrés es puntual, pero en otras ocasiones cuando se prolonga en el tiempo y no contamos con las habilidades adecuadas para manejarlo puede desencadenar en la aparición de sintomatología propia del Burnout. Es fundamental detectarlo lo antes posible para recibir el tratamiento propicio y evitar su cronificación. Para ello debemos estar atentos a la presencia de las siguientes señales de alarma:

  1. Sienten fatiga todo el tiempo: La fatiga no es lo mismo que el cansancio. La sensación de cansancio desaparece con la cantidad adecuada de descanso y recuperación. Mientras que la fatiga es más duradera, puede persistir incluso después de descansar y puede afectar significativamente la calidad de vida.
  2. Comienzan a descuidarse: Las personas que se sienten emocionalmente agotadas suelen experimentar pérdida de apetito, falta de sueño reparador y perdida de interés por otras cosas. En casos graves, pueden despreocuparse por su higiene y cuidado personal. Este suele ser uno de los primeros signos del Burnout.
  3. Su rendimiento disminuye: El síndrome del Burnout guarda una correlación negativa con la capacidad de resolver problemas y con el rendimiento cognitivo, viéndose afectada la capacidad de memoria y atención.
  4. Se sienten demasiado sensible: Cuando tienes agotamiento emocional, es más probable que sientas agobio y estarás más sensible e irritable. Puedes sentir que no te aprecian, experimentar frustración, pesimismo, culpa y rabia, así como sentimientos de vacío y temor.
  5. Se sienten desanimados: Incluso en las primeras fases del Burnout es normal sentir falta de motivación. Cuando se prolonga en el tiempo pueden llegar a aparecer falta de energía, falta de entusiasmo, frustración, aburrimiento, apatía y comportamiento evasivo.
  6. Su vida social es casi inexistente: Cuando nos sentimos quemados emocionalmente no solemos tener tanta energía ni ganas de pasar tiempo con las personas a las que queremos.
  7. Se sienten desesperados: El Burnout suele dar paso a sentimientos de desesperación, vacío y desapego. Dedican todo su tiempo y energía a concentrarse en las cosas que tienes que hacer, y acaban por no dejar nada de tiempo para sí mismos y su bienestar.

 

A corto plazo, las personas que padecen Burnout presentan los tres siguientes síntomas principales:

  • Agotamiento extenuante. Se define como cansancio y fatiga física. Es la sensación de no poder dar más de sí mismo a los demás, que las cosas te superan, te puede el cansancio, no te quedan emociones o no puedes cumplir con lo que se te exige en el trabajo.
  • Sentimiento de cinismo y desapego por el trabajo. Aparecen sentimientos, actitudes y respuestas negativas, distantes, irónicas y frías hacia otras personas (insensibilidad), principalmente en el entorno laboral. Se acompaña de un incremento en la irritabilidad y una pérdida de motivación.
  • Sensación de ineficacia y falta de logros. Surge cuando se verifica que las demandas que se le hacen exceden su capacidad para atenderlas de forma competente. Supone respuestas negativas, evitación de las relaciones personales y profesionales, bajo rendimiento laboral, incapacidad para soportar la presión, una baja autoestima y la presencia de un autoconcepto negativo. Como consecuencia se da la impuntualidad, la evitación del trabajo, el ausentismo y el abandono de la profesión.

 

Cuando esta sintomatología se prolonga en el tiempo y no se trata puede desencadenar en la aparición de ansiedad y depresión. En estos casos, la sintomatología no solo afecta al entorno laboral, sino también a la vida social y al disfrute de las propias aficiones e intereses.

¿Cuáles son los tratamientos para el Burnout?

En terapia se buscará fomentar la adquisición de técnicas que aumenten la capacidad de adaptación a las fuentes de estrés laboral. No podemos eliminar completamente el estrés, pero podemos aprender a manejarlo de una forma más adaptativa.

Se trabajará con técnicas fisiológicas orientadas a reducir la activación fisiológica y el malestar emocional y físico, como relajación física, el control de la respiración y el biofeedback. También mediante técnicas conductuales se buscará que la persona domine un conjunto de habilidades y comportamientos para afrontar los problemas laborales sin sentirse desbordado, como el entrenamiento asertivo, el entrenamiento en habilidades sociales, las técnicas de solución de problemas y las de autocontrol. Por último, se utilizarán técnicas cognitivas con el objetivo de mejorar la percepción, la interpretación y la evaluación de los problemas laborales y de los recursos personales que realiza el individuo, como la reestructuración cognitiva y el control de pensamientos irracionales.

 

Bibliografía

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