¿Cómo afecta la depresión a nuestro cuerpo y mente?

Cómo nos afecta la depresión en cuerpo y mente

¿Qué es la depresión?

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por la presencia de de síntomas afectivos, conductuales, cognitivos y somáticos. Estos provocan un malestar significativo o deterioro en áreas importantes de la vida, como las relaciones sociales, el rendimiento laboral o académico, o en otras áreas funcionales. Los síntomas más característicos son la tristeza profunda y la pérdida de interés generalizada.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la depresión es el trastorno mental más común en todo el mundo y la segunda causa más común de discapacidad, solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares. En España la depresión afecta a casi el 4% de la población, lo que supone casi 2 millones de personas. A pesar de que cualquier persona puede padecer depresión, existe el doble de prevalencia en mujeres con inicio en edades tempranas.

Existen multitud de factores que pueden influir en la aparición de la ansiedad, lo que significa que no hay una única causa. Los factores clave son los siguientes:

  • Factores biológicos: En algunas personas puede haber una predisposición genética, existiendo antecedentes familiares que aumentan la probabilidad de padecerla. Algunas alteraciones en los neurotransmisores como la serotonina, dopamina y norepinefrina han sido asociadas con la depresión. También alteraciones en áreas del cerebro como la amígdala y córtex prefrontal pueden ser determinantes.
  • Factores hormonales: Cambios hormonales en momentos vitales como la menopausia, el parto o la maternidad, pueden desencadenar la aparición de depresión.
  • Factores psicológicos: Las personas que viven bajo estrés prolongado, han perdido a un ser querido, han vivido experiencias traumáticas (abuso, agresiones, accidentes, etc.), son especialmente vulnerables.
  • Factores sociales: El apoyo social, ya sea de familiares, amigos o la sociedad en general, es crucial para la salud mental. Las interacciones sociales positivas ayudan a las personas a sentirse valoradas, comprendidas y respaldadas. La falta de este apoyo puede generar sentimientos de soledad, desesperanza y aislamiento, lo que aumenta el riesgo de desarrollar depresión.

 

¿En qué se diferencia la depresión con la tristeza?

En psicología, la tristeza se define como una emoción caracterizada por sentimientos de pena, desesperanza o melancolía. Es una respuesta natural, adaptativa y universal frente a situaciones como el dolor, el fracaso, la pérdida o la frustración. Cumple una función de sanación, permitiéndonos descansar y centrarnos en nosotros para poder procesar las pérdidas, situaciones adversas y fracasos. A pesar de ser una emoción desagradable, nos permite procesar y ajustar nuestra perspectiva frente a situaciones difíciles, promoviendo la introspección y el aprendizaje de experiencias dolorosas.

El hecho de sentirse triste, “deprimido” o de tener pensamientos negativos no significa necesariamente que padezcas depresión. A pesar de que la tristeza es el síntoma más relacionado y común en los cuadros depresivos, la depresión es mucho más que eso.

Debido a su similitud e incorrecta utilización de ambos términos, a menudo se confunden la tristeza con la depresión y viceversa. Podemos encontrar diferencias significativas en cuanto a su duración. La tristeza normalmente aparece como respuesta a una situación o evento específico y puede duran horas o días. Mientras que la depresión puede o no ser causada por un evento especifico y puede estar presente durante periodos más largos de tiempo, desde dos semanas a años.

En cuanto a su causa, la tristeza suele estar desencadenada por una causa externa, como una ruptura sentimental, un proceso de duelo o una discusión con un amigo. La depresión, aunque también puede ser causada por eventos concretos, suelen estar en juego otro tipo de factores haciendo que sea difícil identificar la causar del malestar.

Cuando estamos tristes los síntomas físicos no afectan a nuestra vida cotidiana, mientras que la depresión puede llegar a ser incapacitante. Una persona con depresión puede presentar problemas para dormir, cambios en el apetito, fatiga extrema, dolores físicos y falta de energía. Además, la tristeza a pesar de ser un estado emocional doloroso no suele afectar a la forma en la que vemos el mundo que nos rodea, mientras que las personas que tienen depresión experimentan una profunda sensación de vacío y desesperanza. Ven el mundo como si llevara continuamente unas gafas de sol oscuras, su mundo está cubierto por un manto oscuro del que no logran desprenderse.

Cabe destacar que la tristeza generalmente no requiere tratamiento profesional. Como hemos visto, la tristeza tiene una función adaptativa, es natural y suele desaparecer con el tiempo. Sin embargo, la depresión a menudo requiere tratamiento profesional individualizado (terapia psicológica, medicación o ambas).

En conclusión, la tristeza es una emoción natural que todos experimentamos a lo largo de nuestra vida. Cuando aparece no suele interferir significativamente en nuestra rutina. Mientras que la depresión es un trastorno mental más complejo y duradero, que suele interferir seriamente en la vida diaria hasta el punto de requerir un tratamiento profesional.

¿Cómo afecta la depresión a mi bienestar emocional y mental?

Normalmente las personas que padecen depresión tardan en darse cuenta de ello, hasta que el malestar es significativo. Con la aparición de los primeros síntomas intentamos seguir adelante y luchar contra ellos. Inicialmente esta estrategia puede funcionar, pero a largo plazo provoca aún más estrés y agotamiento.

La depresión tiene un impacto negativo sobre nuestro bienestar emocional y mental, pudiendo llegar a aparecer los siguientes síntomas:

  1. Tristeza profunda y sentimientos de desesperanza: Como hemos visto, la tristeza que experimentan las personas deprimidas es más profunda y constante. Además, suelen presentar sentimientos de gran desesperanza. Pueden sentir que sus problemas no tienen solución o su situación personal nunca va a mejorar.
  2. Perdida de interés: Uno de los síntomas más comunes de la depresión es la anhedonia, es la perdida de interés por actividades que anteriormente eran agradables. Esto, a su vez, puede promover el aislamiento social ya que las personas tienen a aislarse y recluirse en casa en lugar de realizar actividades que antes le eran agradables, como salir a comer, ir al cine, ir de excursión o practicar algún deporte.
  3. Pensamientos negativos persistentes y baja autoestima: Las personas con depresión suelen experimentar pensamientos negativos sobre sí mismas, su vida y su futuro. Pueden sentirse inútiles, culpables, que no merecen ser felices y no son capaces de cumplir las expectativas. A largo plazo, esto afecta negativamente a su autoestima y autoconfianza.
  4. Aumento de la irritabilidad o cambios emocionales: Las personas con depresión pueden volverse más irritables o experimentar cambios emocionales drásticos. Pueden sentirse abrumadas por pequeñas dificultades o tener reacciones emocionales exageradas.
  5. Fatiga y falta de energía: La sensación de agotamiento físico y mental constante puede hacer que la persona se sienta menos motivada y con menos ganas de hacer cosas, lo que causa una falta de actividad física. Al no movernos se genera un ciclo de fatiga donde de manera constantemente puedes sentirte cansado o agotado. Esta fatiga no solo afecta a la productividad, sino también a las relaciones y a la calidad de vida general.
  6. Dificultades para concentrarse: Las personas con depresión tiene afectada la memoria, la motivación, la energía mental y emocional, lo que hace que les sea más difícil concentrarse en actividades cotidianas o enfocarse en nuevos proyectos.
  7. Pensamientos suicidas o de autolesión: Cuando la depresión se prolonga y agrava pueden aparecer pensamientos suicidas o de autolesión.

 

Además, cuando una persona padece depresión no solo experimenta complicaciones importantes en su vida, sino que puede terminar afectando a la vida de sus familiares. Cuando estamos mal es inevitable que las personas que nos rodean también se vean afectadas. Por ello, es fundamental tratar la depresión cuanto antes para mejorar tanto tu bienestar emocional como mental.

 

Bibliografía

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