¿Qué consecuencias tiene un divorcio/separación en los niños, niñas y adolescentes?
En el último estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2023 se observó que en España hay un total de 80.065 casos de separación y divorcio, con una tasa global de 1,7 disoluciones por cada 1.000 habitantes. Casi el 50% de los casos se otorgó la custodia compartida y solo el 18,4% fueron divorcios contenciosos. Estos últimos son los que mayores efectos negativos producen sobre el bienestar de los menores implicados, sobre todo si hay deterioro económico, conflictos prologados, crianza ineficaz o perdida de contacto con uno de los progenitores.
Según la edad, personalidad y forma en que manejan la situación los padres, los menores pueden desarrollar una serie de consecuencias negativas a corto y largo plazo:
Consecuencias negativas a corto plazo:
- Sentimientos de tristeza o depresión: Los niños pueden sentirse muy tristes por la pérdida de la unidad familiar.
- Sentimientos de culpa: Algunos niños se culpan de la separación de sus padres, creen que es debido a su comportamiento, resultados académicos, errores, personalidad, etc.
- Ansiedad: El cambio en las rutinas, cambios de domicilio o colegio, perdida de contacto con su entorno cercano o ver con menor frecuencia a unos de sus progenitores puede generar grandes inseguridades y miedos.
- Problemas de conducta: Ante el desconcierto y desagrado de la nueva situación pueden aparecer sentimientos de ira o frustración. Pueden surgir problemas para seguir las normas de crianza, aumento de rabietas, discusiones, etc.
- Problemas escolares: Empeoramiento del rendimiento académico, falta de concentración, perdida de motivación por los estudios, problemas de concentración o conductas disruptivas.
- Regresión: Dependiendo de la edad de los menore, pueden llegar a aparecer comportamientos más infantiles, como volver a orinarse en la cama o pedir dormir con los padres.
- Aislamiento social: Pueden volverse más reservados o tener dificultades para relacionarse con otros niños, estar más tiempo encerrados en su habitación, no querer hacer planes con la familia o amigos, pasar excesivo tiempo en las redes sociales, etc.
Consecuencias negativas a largo plazo:
- Impacto negativo en la percepción del amor: Los hijos de padres divorciados pueden ver el amor y las relaciones como inestables y propensas a la decepción.
- Conflicto parental como modelo negativo: Un alto nivel de conflicto entre los padres puede influir negativamente en cómo los hijos manejan sus propias relaciones y conflictos de pareja.
- Relaciones insatisfactorias y violentas: La exposición al conflicto parental en la infancia se asocia en la adolescencia y adultez con relaciones de pareja más breves, insatisfactorias y con mayor violencia.
- Conductas sexuales de riesgo: Una relación deteriorada se asocia con un ajuste social deficiente y mayor riesgo de actividad sexual temprana y promiscua.
- Efectos en hijas adolescentes: Estas pueden tener una visión negativa del amor, evitar las relaciones sentimentales o tener relaciones inestables.
¿Cómo comunicarles a los hijos una separación sin afectar su estabilidad emocional?
Uno de los pasos que más preocupan a los padres y madres en situaciones de separación o divorcio es: cómo comunicárselo a sus hijos e hijas para causarles el menor daño posible.
Es importante comunicar a los menores esta nueva situación con un tiempo de entre una a tres semanas antes de que el progenitor abandone el hogar. De este modo se les ofrece un tiempo adecuado para adaptarse y poder realizar todas las preguntas que tengan. Normalmente los menores no muestran su desagrado, desacuerdo o problemas asociados con la separación en el momento que se les transmite. En ese momento pueden aparecer reacciones de desconcierto, mientras que las muestras de desacuerdo, desagrado o problemas asociados a la separación puede aparecer hasta un año después de la separación.
A la hora de comunicar la noticia de la disolución de la pareja es importante tener en cuenta los siguientes puntos clave:
- Buscaremos un momento tranquilo, sin distracciones ni prisas.
- Es mejor que ambos progenitores estén presentes, en caso de no ser posible hay que garantizar una imagen de respeto hacia el otro miembro de la pareja.
- Es importante cuidar el lenguaje que empleamos. Este debe ser acorde a su nivel de comprensión.
- Mantén una actitud calmada, que les ofrezca tranquilidad en el presente y seguridad en el futuro. Es fundamental transmitir el mensaje de que a pesar de los cambios seguirán siendo una familia y seguirán están ahí para ellos.
- En caso de tener varios hijos de diferentes edades, es mejor dar la noticia de forma conjunta, y en otro momento, se puede ampliar algún aspecto con cada niño.
- Conviene decirles que es una decisión muy meditada y que no tiene vuelta atrás. Hay que remarcar que es una decisión conjunta y firme.
- Evita señalar responsables, culpables o inocentes en la decisión.
- Es importante ser sinceros y no hacer promesas que no sabemos si vamos a poder cumplir.
- Ofrecerles toda la información posible sobre la nueva organización familiar: dónde vivirá cada uno de los progenitores, cómo será la relación con cada uno y cómo será la organización familiar después de la separación o divorcio (festividades, recogidas del colegio, fines de semana, etc.).
- Tras la noticia muéstrate disponible para responder todas las dudas que puedan surgir.
- Es necesario hablar periódicamente de estos temas antes y después del divorcio, sabiendo que es difícil para los niños/as entender lo que está pasando y aceptarlo.
Teniendo en cuenta todo esto, aquí te presento un ejemplo de cómo podéis informar a vuestros hijos, hijas y/o adolescentes:
“Mamá/Papá y yo vamos a poner fin a nuestra relación de pareja, vamos a vivir en casas distintas y a seguir nuestras vidas por separado. Aunque hayamos dejado de estar juntos como pareja, a vosotros os seguiremos queriendo igual y cuidando siempre. Esto será así, incluso si alguno de los dos decidimos iniciar una nueva relación de pareja o tener otros hijos. Una vez que hayamos decidido los acuerdos viviréis con mamá/papá y visitaréis a papá/mamá a intervalos regulares (concretar). Para mí/nosotros es muy importante que sigáis manteniendo la misma relación con los dos. Nuestra intención es que la separación sea definitiva y aunque luego veáis que las peleas disminuyen o que nos llevamos bien, no significa que vayamos a volver a vivir juntos. Esta separación no es culpa vuestra, ni ha sido provocada por nada que vosotros hayáis hecho. Tampoco podéis hacer nada por cambiar la situación, es una decisión que hemos tomado nosotros debido a nuestros problemas como adultos. Aunque os mantendremos al margen de los trámites, os informaremos de las decisiones que vayamos tomando de cara a la nueva organización familiar”.
¿Cómo puedo ayudar a que se adapten a esta nueva situación?
Normalmente los menores logran adaptarse a esta nueva estructura familiar después de dos o tres años de la separación, y los tres a cinco años tras una nueva unión parental. Sin embargo, hay una serie de factores que pueden facilitar o dificultar este proceso de adaptación:
Factores que dificultan la adaptación de los menores:
- Presencia de conflictos constantes e intensos entre los progenitores. Se incluyen disputas por temas relacionados con temas anteriores a la separación, desacuerdos en la crianza, problemas económicos, etc.
- Exponer a los menores a mensajes negativos hacia uno de los progenitores, como comentarios degradantes, despectivos, los insultos, las descalificaciones o las críticas.
- No hacer que los hijos/as hagan de mensajeros. Los padres, aunque se lleven mal, tienen la obligación de comunicarse entre ellos por el bien de sus hijos/as.
- Mostrar desagrado o enfado cuando el menor verbalice ser feliz cuando esta con su otro progenitor o querer pasar más tiempo con él.
- Desligamiento de uno de los progenitores, bien por ausencia o porque la relación se empobrezca (sobre todo en aspectos emocionales). En las relaciones es importante la cantidad y calidad de estos encuentros.
- Ser excesivamente permisivos con las normas educativas.
- Que los progenitores busquen apoyo emocional, comprensión de sus sentimientos y emociones negativas en sus hijos/as.
- Intentar manipular el pensamiento, las emociones o el comportamiento de los niños, niñas o adolescentes por motivos relacionados con la separación de pareja, buscando con ello perjudicar al otro.
- Continuos cambios de entorno: cambios de centro educativo, actividades extraescolares, deportivas, domicilio, etc.
- Perdida de contacto con relaciones familiares de la expareja o con sus iguales.
Factores que facilitan la adaptación de los menores:
- Mantener una relación de respeto entre ambos progenitores, sin recrearse ni enfatizar aspectos negativos y destacando aspectos positivos pero reales del otro progenitor.
- Asegurarse que ambos padres sigan involucrados de manera positiva en la vida de los menores. Asegurarse que están ahí para momento importantes como celebraciones, reuniones familiares, acontecimientos escolares etc.
- En la medida de lo posible, mantener las mismas rutinas (asistencia al mismo centro educativo, las mismas actividades extraescolares y deportivas, los mismos amigos y amigas, etc.).
- Permitir el contacto con los familiares de la expareja.
- Favorecer la coparentalidad, es decir, la capacidad de negociación entre las dos figuras parentales para tomar decisiones que incumben a la crianza y educación de los hijos e hijas, incluyendo los temas referentes a las normas, límites y disciplina. Es fundamental que estas decisiones sean respetadas e impartidas por igual en ambos hogares.
Bibliografía
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