¿Cómo afecta el acoso escolar al bienestar emocional y mental?

¿Qué es el acoso escolar?

El acoso escolar o bullying es una conducta de hostigamiento, intimidación y persecución física y/o psicológica de uno o varios menores contra otro. Se trata de acciones intencionadas, injustificadas y reiteradas. Estas acciones se pueden dar dentro del centro escolar (recreos, cambios de clase, aula, pasillos, baño, etc.) y/o fuera del mismo (en la entrada o salida, de camino a casa o en la ruta). También puede ocurrir por medio de las nuevas tecnologías como las redes sociales.  Los implicados en estas situaciones son los agresores, las víctimas y los espectadores.

Según la Encuesta Nacional sobre el Acoso Escolar, realizada por el Ministerio de Educación y Formación Profesional, alrededor de un 7 a 8% de los estudiantes en España han declarado haber sido víctimas de acoso escolar en los últimos años. Este porcentaje puede variar según la comunidad autónoma, el tipo de centro educativo, y el nivel educativo. En un informe realizado por Save the Children en 2020 se observó que 1 de cada 10 niños en España sufre acoso escolar. Y aproximadamente el 30% de los estudiantes han sido testigos de alguna situación de acoso.

¿Tipos de acoso escolar?

Existen diferentes formas de acoso escolar y, por lo general, pueden tener lugar más de un tipo a la vez:

  1. Acoso verbal: Este tipo de acoso se caracteriza por el uso de palabras, burlas, apodos, humillaciones, comentarios ofensivos o insultos con la intención de dañar, humillar o intimidar a otra persona, llegando a tener un gran impacto psicológico en las víctimas.
  2. Acoso social o relacional: Son acciones que buscan el objetivo de aislar y marginar a la víctima para que no tenga red de apoyo que pueda sostenerle. Pueden hacerse por medio de difamaciones o rumores.
  3. Acoso físico: Uso de agresiones físicas directas o de forma indirecta a través de robo o daño de pertenencias de la víctima.
  4. Acoso psicológico: Este tipo de acoso se produce junto al acoso verbal. En concreto se refiere al uso de amenazas, intimidación y manipulación emocional para atemorizar y controlar a la víctima.
  5. Acoso sexual: Incluye cualquier tipo de comentarios o gestos sexuales no deseados, tocamiento no consensuado o chantaje sexual.
  6. Acoso basado en características personales: El motivo principal del acoso es la discriminación por la raza, género, orientación sexual, religión o presencia de discapacidad.
  7. Ciberacoso/Cyberbullying: Este tipo de acoso se produce a través de las nuevas tecnologías (mensajes de texto, redes sociales, correo electrónico, etc.). Incluyen conductas como difamación, suplantación de identidad, insultos, amenazas e intimidación.

 

El acoso escolar suele comenzar por agresiones verbales seguido de agresiones físicas y ciberacoso. Cada vez aumenta más la prevalencia de ciberacoso debido a la introducción prematura de las nuevas tecnologías y la falta de control por parte de los padres.

¿Cuáles son las fases del acoso escolar?

Para comprender como funciona el acoso escolar debemos explorar las fases que lo componen. Normalmente comienza por algún acto de violencia que termina escalando y convirtiéndose en actos reiterados que amenazan el bienestar de la víctima. En las situaciones de acoso escolar pueden darse siete fases en función de la gravedad, no todas las victimas pasan por todas ellas.

  1. Primera fase: Aparecen las primeras agresiones verbales enfocadas en el aspecto o rasgos físico.
  2. Segunda fase: Las agresiones verbales pueden convertirse en físicas o se añaden a las otras. Pueden aparecer agresiones físicas más leves como empujones o robo de objetos personales. No solo se dan en el aula, sino que empiezan a suceder en otras áreas del centro escolar. Poco a poco el agresor va consiguiendo aliados.
  3. Tercera fase: Pueden aparecer sentimientos de culpa en las victimas. No saben cómo actuar o a quién pueden pedir ayuda, en consecuencia, tienden a aislarse e intentar pasar desapercibidos.
  4. Cuarta fase: Empiezan a visibilizarse los síntomas emocionales del malestar psicológico de la víctima, por lo que puede manifestar signos de irritabilidad, sensibilidad, ansiedad, angustia, estrés o depresión. También empiezan a notarse cambios en los hábitos de alimentación y descanso. En algunos casos pueden aparecer pensamientos suicidas y/o autolesiones.
  5. Quinta fase: Se presentan sentimientos de impotencia y aislamiento familiar y escolar. Los pensamientos suicidas pueden ser más recurrentes.
  6. Sexta fase: En este punto han intentado solucionar el acoso, pero han fracasado. Pueden aparecer deseos de venganza hacia el agresor y cualquiera que considere que no le ha ayudado. Pueden aparecer planes de venganza o suicidio.
  7. Séptima fase: En esta última fase, llevan a cabo sus planes de venganza y/o de acabar con su propia vida.

 

¿Qué consecuencias tiene el acoso escolar?

El acoso escolar tiene efectos negativos en la comunidad educativa, perjudicando las relaciones sociales entre los alumnos y profesores, desmoralizan y desmotivan al profesorado, y general un clima escolar negativo dominado por la falta de motivación y miedo.

Los más perjudicados son las victimas a las cuales estas acciones pueden afectar a su bienestar físico, emocional y académico. Las personas que sufren acoso escolar suelen expresar sentimientos de soledad, ansiedad, síntomas depresivos, baja autoestima, dificultades para conciliar el sueño, quejas somáticas como dolores de cabeza, dolor de estómago, náuseas o vómitos, rechazo a asistir a la escuela, disminución repentina del rendimiento académico y, en los casos más graves, autolesiones y/o ideas suicidas. Además, tienden a manifestar un autoconcepto general negativo, baja satisfacción con la vida y un alto grado de infelicidad. Si no reciben el apoyo adecuado, estas consecuencias pueden perdurar durante años.

Por su parte los agresores, a nivel académico pueden sufrir amonestaciones, suspensiones o expulsiones de los centros escolares donde ejercen acoso. En caso graves según la edad del agresor y el tipo de agresiones pueden enfrentar consecuencias legales. Hay que tener en cuenta que la realización y normalización de la violencia por parte de estos menores suele ser un reflejo de problemas en su entorno familiar, trastornos de conducta, baja autoestima y problemas de empatía. Por todo ello, es fundamental que los menores agresores también reciban el apoyo y tratamiento adecuado para evitar que continúen repitiendo esas conductas en el futuro.

No debemos olvidar al resto de menores que son espectadores de estas conductas violentas. Estos también pueden experimentar sentimientos de culpabilidad por no ayudar a la víctima y sensación de vulnerabilidad por miedo a ser futuras víctimas de los agresores.

¿Qué puedo hacer como padre/madre frente al acoso escolar?

En primer lugar, debemos detectar que el menor está sufriendo acoso escolar. Muchas veces nuestros hijos no se atreven a contar que sufren acoso porque se sienten culpables, tienen miedo a decepcionarnos o de convertirse en chivatos. Hay una serie de señales de alarma que pueden sugerir la presencia de acoso escolar:

  • Lesiones inexplicables como moretones, arañazos, huesos rotos o heridas.
  • Pérdida o daño de pertenencias como ropa, libros, dispositivos electrónicos o joyas. Pedir dinero con frecuencia.
  • Quejas frecuentes de dolores de cabeza o estómago, malestar general o simulación de enfermedades.
  • Alteraciones en los hábitos alimentarios, como omitir comidas o comer excesivamente.
  • Dificultades para conciliar el sueño o aparición frecuente de pesadillas.
  • Declive en el rendimiento académico, pérdida de interés en las actividades escolares o negativa a asistir a la escuela.
  • Se muestra reservado con respecto a sus actividades sociales y/o a través de redes sociales.
  • Círculo social pequeño o muy pocos amigos. Pérdida repentina de amigos o evasión de situaciones sociales.
  • Muestra tristeza, apatía, nerviosismo o angustia. Presenta sentimientos de indefensión o disminución de la autoestima.
  • Comportamiento autodestructivo como escapar de casa, autolesionarse o mencionar ideas de suicidio.
  • Presencia de ataques o arrebatos de ira, estado de ánimo irritable, extrema sensibilidad.

 

Ante la presencia de estos síntomas debemos ponernos alerta. Podrían ser debido a otras causas, incluidos los cambios propios de la adolescencia. De todos modos, es importante prestar especial atención, buscar ocasiones en las que poder establecer un espacio de intimidad y confianza que facilite al menor expresar sus preocupaciones y malestar. En caso de que el menor reconozca estar sufriendo acoso escolar es importante: mantener la calma, expresarle que él no es culpable de la situación, dejar que se exprese sin interrumpirle, empatizar y no juzgar sus acciones hasta el momento, no echarle en cara o decirle lo que debería haber hecho, y hacerle sentir que estamos allí para apoyarle, acompañarle y ayudarle.

Una vez que hayas detectado que tu hijo/a esta sufriendo acoso escolar, bien porque tengas sospechas de ello o el menor te lo haya confirmado, debes contactar con el centro escolar. Ante una notificación por parte de los padres el colegio tiene la obligación de investigar la situación y valorar la posibilidad de apertura de un protocolo de acoso escolar. Este protocolo consistirá en la instauración de una serie de medidas de protección para el menor, como mayor vigilancia en zonas comunes, cambiarle de sitio, expulsiones etc. Para conocer el tipo de medidas que puede llegar a imponer el centro escolar, en secretaria puedes consultar el Reglamento de Régimen Interno. En caso de que el colegio no actúe o la situación continúe puedes contactar con Inspección Educativa para que te orienten sobre que más pasos puedes dar.

Dependiendo de la gravedad de las acciones y las consecuencias que provoque, el acoso escolar puede ser considerado un delito. Es fundamental que ante cualquier agresión física acudáis al médico y solicitéis un parte de lesiones para poder adjuntarlo en la denuncia. Si decidís denunciar el acoso, debéis tener en cuenta que solo a partir de los 14 años los agresores tienen edad de responsabilidad penal.

A su vez, es fundamental valorar la posibilidad de que su hijo/a reciba apoyo psicológico. El enfoque terapéutico deberá hacerse individualizado y en función de la gravedad de la sintomatología. Sin embargo, los puntos clave en los que se trabajara serán los siguientes:

  • Psicoeducación sobre el acoso escolar: El primer paso es que el menor entienda qué es lo que le ha sucedido y por qué se siente de la forma que lo hace.
  • Fortalecimiento emocional: Se proporcionarán herramientas de afrontamiento como técnicas de regulación emocional para manejar el estrés y la ansiedad. Se aplicará reestructuración cognitiva para ayudar a la victima a cambiar pensamientos negativos sobre si mismo y la situación.
  • Aprendizaje de habilidades sociales: Se entrenará en habilidades sociales para mejorar sus habilidades de imposición de límites y lenguaje asertivo.
  • Trabajo con la autoestima: Una de las principales consecuencias del acoso escolar es la diminución de la autoestima, por lo que es crucial su restauración.

 

Además, el trabajo con la familia será crucial. Se les proporcionara estrategias para manejar sus propias emociones y poder ser un apoyo para sus hijos. También se estará en continuo contacto con el centro escolar y se colaborará con ellos para que tomen medidas adecuadas para proteger al menor.

 

Bibliografía

Bermejo, M., y García, M. (2020). El impacto del Acoso Escolar en la Salud Mental de los Estudiantes. Revista de Psiquiatría y Psicología Educativa, 36(4), 88-97.

Cañas-Pardo, E. (2017) Acoso escolar: características, factores de riesgo y consecuencias. Revista Doctorado UMH, 3(1), p7. [Online]. Disponible en: https://revistas.innovacionumh.es/index.php/doctorado/article/view/635

González, M., y Sánchez, S. (2019). El Acoso Escolar en la Sociedad Actual. Revista de Psicología Educativa, 25(2), 157-168.

Allué, S., Carmona, M. M., y Velázquez, P. (2017). Yo a eso no juego. Guía de actuación frente al acoso escolar para padres y madres. Save the Children España. Disponible en: https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2021-07/guia_acoso_ciberacoso_savethechildren.pdf

Trianes, M. V. (2011). El Acoso Escolar: Prevención, Intervención y Resolución. Editorial Mad.