¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere en el desarrollo de la persona. Este patrón afecta negativamente a las actividades sociales, académicas o laborales. Se han llegado a clasificar tres tipos de presentaciones en función de si hay un predominio de síntomas relacionados con la inatención, síntomas relacionados con la hiperactividad-impulsividad o una combinación de ambos.
Las personas que padecen este trastorno pueden presentar los siguientes síntomas antes de los 12 años y deben estar presentes durante al menos 6 meses:
Inatención:
- Dificultad para prestar atención a detalles o cometer errores por descuido.
- Problemas para mantener la atención en tareas o juegos.
- Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
- No sigue instrucciones o no termina tareas.
- Dificultad para organizar actividades.
- Evita o le disgustan tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.
- Pierde objetos necesarios.
- Se distrae fácilmente por estímulos externos.
- Es olvidadizo en las actividades diarias.
Hiperactividad e impulsividad:
- Mueve en exceso manos o pies, se retuerce en el asiento.
- Se levanta cuando debería permanecer sentado.
- Corre o trepa en situaciones inapropiadas (en adultos, sensación de inquietud).
- Incapacidad para jugar o participar tranquilamente.
- «Está en marcha» o actúa como si estuviera «motorizado».
- Habla en exceso.
- Responde antes de que terminen las preguntas.
- Dificultad para esperar su turno.
- Interrumpe o se entromete en conversaciones o juegos.
Normalmente el TDAH se diagnostica antes de los 12 años de edad, pero en algunas ocasiones el diagnostico puede tardar hasta la edad adulta. Se ha observado que hasta el 7% de los niños y adolescentes a nivel mundial sufren TDAH, y se estima una prevalencia del 4,4% de los adultos. Es importante distinguir que entre el 70% de los niños y adolescentes que son diagnosticados con TDAH los síntomas perduran en la adultez.
A menudo los adultos están subdiagnosticados debido a que la presentación de los síntomas varia en la edad adulta, y se atribuyen erróneamente a estrés, ansiedad, depresión u otros problemas más conocidos en adultos:
- Menos hiperactividad física y más inquietud interna o impulsividad verbal.
- Mayor presencia de síntomas como dificultad para organizarse, problemas con la gestión del tiempo, olvidos frecuentes, o inestabilidad emocional.
¿Cuáles son los mitos más comunes sobre el TDAH?
Existen muchos mitos en torno al TDAH que distorsionan la comprensión real de este trastorno. Estas ideas equivocadas pueden fomentar estigmas, causar temor en quienes lo experimentan y sus familiares, dar lugar a malentendidos, aislamiento, rechazo social e incluso retrasar la búsqueda de ayuda profesional. Entre los mitos más frecuentes se encuentran los siguientes:
- El TDAH no existe, es solo una excusa para portarse mal: En TDAH es un trastorno reconocido por la comunidad científica y médica, incluido en manuales diagnósticos oficiales como el DSM-5 y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la OMS. Cuenta con una base neurobiológica y está compuesto por una serie de síntomas observables y medibles como alteraciones en la atención, regulación emocional y el control de impulsos.
- El TDAH es causado por el consumo de azúcar o una mala alimentación: Las investigaciones científicas han encontrado que las causas principales del TDAH son factores genéticos y neurobiológicos. Mientras que no se ha observado evidencia científica sólida que vincule el consumo de azúcar con el desarrollo de TDAH.
- Solo los niños tienen TDAH: El diagnostico del TDAH suele tener lugar en la infancia, pero los síntomas pueden persistir en la adultez. También muchos adultos no son diagnosticados hasta después de los 30 o 40 años.
- Los medicamentos para el TDAH son peligrosos o crean adicción: Siempre y cuando el tratamiento con fármacos sea prescrito y supervisado por un profesional no generan adicción en personas con TDAH.
- Las personas con TDAH son menos inteligentes: No existe una correlación con el grado de inteligencia, pero pueden tener dificultades en entornos que exigen atención sostenida y organización.
- El TDAH se cura con disciplina o esfuerzo personal: El TDAH afecta funciones ejecutivas del cerebro como la atención, el control de impulsos y la autorregulación emocional. El esfuerzo personal y la disciplina estructurada pueden ayudar a manejar estos síntomas, pero no eliminan el trastorno.
- El TDAH es causado por ver demasiada televisión o usar pantallas: No existe una correlación del uso de pantallas con el desarrollo de TDAH. Aunque es cierto que el uso excesivo puede agravar los síntomas en personas que padecen este trastorno.
¿Cuáles son los tratamientos más eficaces para el TDAH?
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que afecta principalmente la autorregulación del comportamiento, la atención sostenida, el control de impulsos y, en muchos casos, la hiperactividad. Se ha observado que el enfoque más eficaz para su tratamiento es multimodal, es decir, combinar diferentes intervenciones adaptándolas al paciente y su entorno. A su vez, la participación activa de la familia y entorno escolar es fundamental. Por tanto, el plan de tratamiento de una persona con TDAH estaría compuesto por:
- Tratamientos farmacológicos: El tratamiento farmacológico es uno de los pilares para el tratamiento del TDAH, siendo en muchos casos el más eficaz para recudir los síntomas principales. Los medicamentos de primera elección son los estimulantes, como el metilfenidato o anfetaminas, que ayudan a mejorar la atención, la concentración y reducen la hiperactividad e impulsividad. Cuando los medicamentos estimulantes no son eficaces o no son bien tolerados pueden administrarse otros medicamentos no estimulantes.
- Tratamientos psicológicos: Para lograr un tratamiento eficaz es necesario combinar la medicación con la terapia, en algunos casos la terapia suele ser el tratamiento de primera elección con niños pequeños o personas que no quieren consumir fármacos. La terapia cognitivo-conductual es esencial para fomentar el desarrollo de habilidades de organización, planificación y manejo del tiempo, junto con estrategias para controlar impulsos y modificar conductas disruptivas. A su vez, en el caso de niños y adolescentes es fundamental entrenar a los padres para manejar el comportamiento de sus hijos, saber cómo establecer rutinas claras y aplicar consecuencias consistentes. Por último, para asegurar la eficacia del tratamiento es esencial realizar adaptaciones estructurales en el aula para reducir las distracciones y utilizar técnicas como el reforzamiento positivo, tiempo fuera y economía de fichas.
- Intervenciones educativas: Para favorecer el desarrollo adecuado de los menores que padecen TDAH es necesaria la implementación de adaptaciones curriculares (tiempo adicional en los exámenes, instrucciones por escrito, ubicación en el aula con menos distractores, etc.).
No solo los niños y adolescentes pueden padecer TDAH, en hasta el 70% de los casos los síntomas pueden persistir en la edad adulta. Es obligación de los profesionales adaptar el tratamiento a las circunstancias y edad de la persona para favorecer su bienestar integral.
Bibliografía
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Guinot Zamorano, J. (2013). Mitos y realidades sobre el TDAH: hiperactividad y déficit de atención. Altaria.
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